sábado, 21 de junio de 2014

Carretera y manta

Carretera
La verdad que se hizo más corta de lo esperado. Quizás por estar pendiente de resolver el problema de una alumna que había perdido su cartera.

Manta
Una vez almorzamos en el hotel y tomadas las habitaciones, toco dar una vuelta y comprar algunas cosas.

Celebramos el cumpleaños de Alejandro quecse mostró sorprendido porque no lo esperaba. Probablemente fuera porque no era su cumpleaños. Lo aguardábamos por fuera de una tienda y cuando salió, le cantamos el cumpleaños feliz y le regalamos unos auriculares con la esperanza de que se percatarse de la pequeña ironía y dejase descansar nuestros castigados oídos. Alejandro, cómo no, hizo gala de su gran corazón y sentido del humor para encajar la carnosa broma.

Después tocó playa o piscina. Algunos nos fuimos a la playa.

Más tarde, nos fuimos a montar dos horas en bicicleta. Sólo Laura se mostró entera y capaz de asumir el reto. Y vaya que lo asumió, haciendo relevos en el pelotón de cabeza. Pasamos un buen rato montando en bici en buana compañía, junto a los chicos del Villalba y su profesor Doramas.

Cenamos y, los que sobrevivíamos, salimos a dar un paseo. Al final del mismo, tuvimos una falta grave de respeto. Eduardo, enchumbó a su profesor de arriba a abajo. Como atenuante, señalar que su profesor, o sea yo mismo, lo mojó previamente, aunque esto no lo librara de una cruel venganza (jeje). La ducha era una tradición en Salou, aunque en honor a la verdad, no tan abundante.

Como castigo, Eduardo tuvo que superar una dura prueba que veremos retratada al final.

De regreso, unas alumnas se quedaron atrás y, Eduardo, se mostró tan caballeroso y eficiente como siempre, acudiendo solícito a su rescate.

La noche no dio para más y nos fuimos a acostar en espera de la deseada visita a PorAventura. Promete ser una nueva fuente de anécdotas y risas.



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